- Es necesario bajar la inflamación sistémica, en lo que respecta a alimentación, lo más apropiado sería una Dieta Mediterránea Debemos tener en cuenta consumir pescados de agua fría como el atún, jurel, salmón, caballa, etc. No debemos olvidar legumbres, cereales integrales como la avena, semillas para favorecer nuestra microbiota intestinal.
- Control clínico para descartar patologías asociadas a la insulinorresistencia y/o patologías que puedan estar causando inflamación hepática con acumulación de triglicéridos como el hipotiroidismo, sindrome de ovario poliquístico (SOP), obesidad visceral aumentada [el famoso obeso normopeso], etc.
- Imprescindible, en caso de sobrepeso, tratar de ir reduciendo gradualmente nuestro peso corporal.
Se recomienda una pérdida del 8-10% durante los primeros 6 meses, a un ritmo de 0,5-1 kg por semana. La pérdida de peso es crucial para controlar el hígado graso. - Ejercicio de Fuerza, de moderada a alta intensidad -unos 60 minutos, 4 veces por semana, sería lo ideal. Esto se puede combinar con ejercicio aeróbico (150-200 minutos semanales) o con entrenamiento concurrente: ejercicio de fuerza más cardio.
- Por último, evitar el consumo de azúcares simples: dulces, productos de panadería. Evitar aquellos alimentos que contengan jarabe de alta fructosa o grasas vegetales hidrogenadas [hay muchos ejemplos en los que reemplazan las grasas por grasas saludables como aceite oleico, pero mantienen el jarabe de alta fructosa]. Es importante que observemos detenidamente el rótulo de cada alimento.
Frutas: recordar que es ridículo restringir frutas en la enfermedad por hígado graso no alcohólico excepto que ésta conviva con una hipertrigliceridemia de más de 600 mg/dl. Recuerden también que cuando hablamos de hipertrigliceridemia grave hablamos de cifras mayores a 800 mg/dl.
Recuerde que estas publicaciones, están hechas a título educativo. Cualquier consulta consulte a su médico.

